After work, una fábrica de ideas sin límite

El fenómeno after work ha llegado a España para quedarse. A día de hoy, ya son miles de personas quienes, después de la jornada laboral, dedican un rato de su tiempo libre a socializarse con los compañeros del trabajo lejos de la frialdad de la oficina. A menudo son los mismos jefes los que promueven esta popular actividad por los incontables beneficios que tiene, tanto emocionales como laborales.

Y es que además de potenciar la comunicación y crear vínculos entre compañeros favoreciendo así al clima laboral, el after work también incrementa la eficiencia de los trabajadores, la predisposición al trabajo y el rendimiento, tal y como comenta el catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Extremadura, Enrique Rojas, en una entrevista publicada en el diario La Razón. Como es obvio, siempre se trabaja mejor cuando hay un ambiente laboral positivo, cuando las relaciones con los demás son más que cordiales; y el after work no sólo lo permite, sino que contribuye a ese fin creando un sentimiento de pertenencia al grupo.

Asimismo, y tal y como sucede en los espacios de coworking donde la ausencia de fronteras físicas estimula la creación de sinergias entre profesionales de varios campos, el after work es un espacio idóneo para que profesionales de diferentes áreas se relacionen, ampliando la red de contactos y generando posibilidades de networking.

“Se ha abierto la puerta a un nuevo concepto de utilización del ocio que no puede ser desaprovechado”

Es un entorno para compartir conocimiento y experiencias, donde se crea un clima propicio en el que las personas se sienten cómodas y es más factible ser creativo. Es un momento donde predomina la libertad y se deja volar la imaginación, un momento que puede convertirse en una fábrica de ideas y oportunidades de negocio.

Es un error reducir las posibilidades de esta tendencia, confundiéndola con el simple hecho de “tomar cañas”, y aunque la esencia de este fenómeno de moda en las grandes ciudades radique en eso, se ha abierto la puerta a un nuevo concepto de utilización del ocio que no puede ser desaprovechado.

Cada vez son más las salas y locales de las ciudades que, en vista de la oportunidad de negocio que está generando esta actividad, han mejorado su oferta a partir de las 18 horas. Ya no se trata de ofrecer una buena carta de bebidas y cócteles, se trata de ofrecer un entorno distendido y relajado que permita el encuentro y haga fluir sin límites el debate, las ideas, en las personas. Aquí todo es posible: practicar deporte, idiomas, participar en concursos, realizar actividades, formar parte de talleres, asistir a espectáculos de magia, de humor, etc. Se trata de un momento donde debe reinar la libertad y, en aras de este objetivo, no podemos aceptar límites.

Marta Pinzolas