Ensayar es siempre una buena inversión

Se mire como se mire, ensayar siempre es una buena inversión. Pruebas técnicas aparte, siempre es aconsejable realizar un ensayo para que el evento fluya de la manera más natural posible y poder corregir, modificar o ajustar, dado el caso aquello que no acaba de encajar. Un ensayo es como un entrenamiento para la puesta en escena y cada persona que interviene debe tener muy claro no sólo lo que tiene que hacer sino por qué y para qué lo tiene que hacer para evitar, en la medida de lo posible, cualquier desviación en tiempo o en el objetivo estratégico o de comunicación del evento.

Se tiende a pensar que un ensayo afecta principalmente a los medios técnicos (que se vean bien los vídeos y las presentaciones), a las diferentes ponencias realizadas por los directivos, la intervención del maestro de ceremonias, el presentador o el ponente externo, o a las entradas y salidas de cada contenido.
Se tiende a pensar erróneamente que un ensayo es cumplir con el horario de una escaleta cuando en realidad, un ensayo es la prueba de que aquello que se planificó cumple los objetivos que se definieron.

Sin embargo, no todo el mundo es consciente de ello y no se le da la importancia necesaria: unas veces se peca por defecto y otras por exceso. En ocasiones se programan ensayos que acaban convirtiéndose en esperas y retrasos al no estar los contenidos listos para ensayar (muy habitual en las charlas y los contenidos que deben aportar los directivos de las empresas: siempre hay alguno que o no tiene preparados sus contenidos o está realizando cambios de última hora) o por las demoras que se producen porque el montaje no se ha podido realizar con el tiempo suficiente (para ahorrar costes de alquiler de sala o porque no se han considerado posibles inconvenientes operativos) lo que provoca que, al final, el ensayo se realice a matacaballo no aportando demasiado.

Otras veces, por el contrario, se le da una importancia tan grande que ensayar una secuencia acaba convirtiéndose en una obsesión que acaba poniendo de los nervios a todo el mundo cuya consecuencia es que el resto del ensayo no se realice porque no hay tiempo material de realizarlo.

Ensayar es siempre una buena inversión, no sólo los contenidos, sino también las actitudes, la manera de comunicar, la forma de moverse en escena, los tiempos… Un ensayo nos sirve para mejorar nuestra comunicación, aprovechar las fortalezas y detectar las debilidades de nuestras presentaciones. El rigor, la pasión y las ganas que pongamos en el ensayo determinarán en gran medida el éxito del evento.

Así que si puedes, ensaya siempre. La audiencia lo agradecerá.