Hablar en público, clave para tu marca personal

Diversos estudios han demostrado que cuanto más habla en público una persona, su nivel de ingresos tiende a aumentar. Existe una correlación directa entre ambas variables. Tiene su explicación: cada vez que se habla en público es una ocasión de impactar, y cuando se hace bien, la marca personal mejora y con ella las ventas o ingresos.

Avanzar en la vida tiene mucho que ver con nuestra capacidad de comunicación. Si no comunicas, no influyes; y si comunicas mal, influyes mal. Lee Iacocca, quien fuese presidente ejecutivo de Chrysler, decía: «Puedes tener ideas brillantes, pero si no logras comunicar, no te llevarán a ninguna parte».

Para tener éxito hay que saber hablar bien ante una audiencia, ya sea grande o pequeña, y desenvolverse con desparpajo y soltura sobre el escenario siempre produce réditos. La buena noticia es que hablar en público, como todo, es una habilidad que puede aprenderse. Algunas recomendaciones:

  1. Pedir ayuda es ser inteligentes. No se puede ser experto en todo. Cada uno sabe de lo que sabe, y hay personas que son especialistas en el arte de la oratoria. Lo más inteligente es acudir a ellos. Decir ʻno séʼ y solicitar consejo es uno de los rasgos que distingue a las personas más sabias. A partir de ahí comienza la verdadera transformación. Lo contrario es orgullo que conduce al estancamiento. Un experto es alguien que tiene conocimientos y experiencia fruto de los años. Por tanto, ponernos en sus manos es acortar y acelerar el proceso de aprendizaje. Si estás dispuesto a dejarte enseñar es mucho lo que se puede aprender.
  1. No hay mejor práctica que una buena teoría. Hablar en público, como cualquier otra cosa, tiene su técnica, principios y fundamentos que ayudan a hacer mejor las cosas y que conviene aprender. Para eso están los libros, los cursos y los coaches. Es recomendable leer lo que otros se han encargado de investigar, conceptualizar y poner por escrito. Es cierto que la experiencia es la mejor escuela, pero cuando ésta se acompaña de estudio y reflexión, los resultados son siempre más brillantes.
  1. Tanto inviertes, tanto ganas. La calidad de una presentación está en relación al esfuerzo empleado en prepararse. No hay mayor misterio. No sólo será mejor el contenido y el continente sino que además tendrás mayor seguridad en ti mismo al dejar menos elementos en manos del azar. Como se recoge en Tu futuro es HOY (Alienta, 2ª edición): «Está demostrado que la preparación funciona como ʻefecto placeboʼ de los nervios». Cada presentación es una ocasión de impactar, tanto a nivel personal como profesional, por tanto, merece la pena no desaprovechar ese momento y dedicar tiempo a su preparación. Cuando una persona habla bien en público sale fortalecida la empresa a la que representa, el producto que vende o su propia imagen.
  1. La genialidad no es otra cosa que la práctica diaria. Y quien más practica más lejos llega. Fue Aristóteles quien dijo: «Lo que tenemos que aprender, tenemos que aprender haciéndolo». No se aprende a andar en bicicleta leyendo un libro. Lo mismo pasa con el resto de las cosas. Cada día que uno practica, mejora; cada día que no se hace, se pierde algo. Cuanto más haces algo mejor lo haces. El respeto a la audiencia, igual que el del actor al escenario, nunca desaparece. Siempre existen incertidumbres: nuevo público, nuevo emplazamiento o nuevo tema. Es normal esa intranquilidad. ¿La clave? Haz lo que temes y el temor desaparecerá. El miedo no se derrota de una vez, sino ganándole terreno día a día: miedo afrontado, miedo que mengua; miedo no afrontado, miedo que engorda.
  1. No tengas miedo al feedback. Nos cuesta mucho hacer autocrítica, pero es el único camino para seguir creciendo. Después de cada intervención hay que hacer análisis. Pide opinión a personas de tu confianza. Un feedback hecho por una persona con credibilidad y con delicadeza es la mejor herramienta para seguir avanzando. Los grandes líderes se distinguen porque quieren saber la verdad. No niegan la realidad. Hay dos preguntas que te permitirán avanzar mucho: ¿Qué nota me darías de 0 a 10? Y segunda: ¿Qué mejorarías para conseguir el 10? No tengas miedo a las respuestas. Si estás dispuesto a escuchar opiniones que no te gustan puedes llegar muy lejos. Samuel Goldwyn, co–fundador de los estudios de cine Metro–Goldwyn–Mayer, decía una vez en tono peyorativo: «No quiero a mi alrededor personas que siempre digan sí. Quiero que todos me digan la verdad, aunque les cueste el puesto».
  1. Haz de la sencillez un estilo de vida. Hay una máxima que conviene no olvidar: entre dos explicaciones, elige la más clara; entre dos formas, la más elemental; entre dos expresiones, la más breve. Los mejores expertos se distinguen por su facilidad para expresar argumentos con sencillez. Y cuando más complejo sea el mensaje a transmitir, mayor la necesidad de hacerlo comprensible. La capacidad pedagógica caracteriza a los buenos ponentes. Lo contrario es acariciar el ego. La sencillez también se manifiesta en la brevedad. Guy Kawasaki, uno de los personajes incluidos en Aprendiendo de los mejores (Alienta, 9ª edición), decía: «Nunca he visto una presentación demasiado corta». Hay pocos ponentes que se ajustan al tiempo asignado, y sin embargo, es la mayor muestra de respeto hacia la audiencia. Cuando se cumple, el público lo aprecia mucho.
  1. Aprende a gestionar las críticas. Con independencia de lo bien que lo hayas hecho, siempre habrá personas a las que no les guste tu intervención. Es ley de vida. No te flageles. Hay personas a las que les afectan demasiado los comentarios negativos de los demás. Pásalos por alto. Siempre te van a criticar. En unas ocasiones serán cuestiones de fondo (lo que se dice) y en otras de forma (cómo se dice). Cada personalidad y cada estilo de speaker generan seguidores y detractores. Los hay directos y provocadores y otros más suaves y sutiles. Unos y otros generan reacciones de diversa índole. En cualquier caso, lo peor es ser indiferente; alguien estándar; eso te sitúa en la media. Busca tu singularidad y dale forma. Haz de ella tu sello de identidad, para lo bueno y lo malo.

Francisco Alcaide Hernández@falcaide, es conferenciante, escritor y formador en liderazgo y motivación. Autor del bestseller Aprendiendo de los mejores (9ª edición) y Tu futuro es HOY (2ª edición). Puedes suscribirte a su newsletter en este link.