La creatividad en eventos, cuestión de sintonía

Lo  contábamos en el post la creatividad es una cuestión de actitud: En el mundo de los eventos, la creatividad es uno de los elementos más valorados y deseados por los clientes a la hora de elegir una agencia y, en teoría, elemento fundamental para la toma de decisiones a la hora de adjudicar una cuenta o un evento. Es curioso observar como en la mayoría de briefings de los clientes, la palabra creatividad aparece varias veces; es curioso también constatar como todas las agencias, en nuestra propuesta de valor, hablamos de creatividad asegurando que somos geniales: es decir, los clientes piden, quieren o exigen y, todas las agencias, decimos que vamos “sobrados”. Normal, nos dedicamos a transformar la imaginación en valor y, además, la creatividad no es patrimonio de nadie, cualquier persona la
posee independientemente de los conocimientos, experiencia o función que ocupe.  A priori, se cuenta con un buen escenario: hay demanda y hay oferta.

Sin embargo, en no pocas ocasiones, los clientes se quejan de su falta y las agencias del escaso valor que se le otorga. Según muchos clientes hay que ser más creativo pero cuando se les pide que sean un poco más precisos no saben muy bien que responder apelando a la innovación o a la palabra o concepto que esté de moda en ese momento. Por el contrario muchas agencias nos quejamos (y el que esté libre de pecado que haga un comentario) de que el cliente no nos da tiempo para desarrollarla o no nos explica correctamente lo que quiere, o pensamos que no está dispuesto a pagarla, lo cual en no pocas ocasiones se utiliza como excusa cuando nuestra creatividad no ha gustado.

En definitiva, un problema de sintonía que suele tener su origen, en primer lugar, en aquello que entendemos por creatividad. Para cada uno de nosotros significa una cosa más allá de la facultad o capacidad de crear. Para Einstein era la inteligencia divirtiéndose; para Peter Drucker, el resultado de un duro y sistemático trabajo;  para  otros un acto de fe, una nueva visión, algo nuevo o cosas chulas o que molan. Por ejemplo,  para mí, la creatividad es el compromiso que tenemos con nuestra imaginación,la cual desarrollamos a través de la curiosidad, el conocimiento, la experiencia y el trabajo: hay tantas acepciones de creatividad como personas y todas son válidas.   

Para mí, la creatividad es el compromiso que tenemos con nuestra imaginación

El primer paso, por tanto, antes de abordar cualquier proceso creativo, debería ser el de “ajustar frecuencias” y para ello, es imprescindible no sólo escuchar sino sentir al cliente, conectar no sólo con sus palabras sino con su esencia, con lo que realmente es para que la creatividad fluya de forma natural y no forzada, entre otras razones, porque el miedo o la aversión al riesgo siguen siendo los principales obstáculos con los que la creatividad se encuentra ya sea por parte del cliente que busca la “diferencia controlada” o por la de las agencias que por no perder un concurso o una cuenta algunas veces tendemos a elaborar “propuestas creativas controladas” sin ser conscientes ambas partes  de que la creatividad quizás no sea más que innovación emocional aceptada por aquellos a quienes nos dirigimos.

Pero como siempre, para gustos colores. Os dejamos algunas reflexiones que nos dejaron los asistentes de eventodays en el eventscorner que organizamos junto a Av Medios

Fernando López