Sincronización o comunicación, concentración y compromiso

Un evento es adrenalina al servicio de la comunicación.  Cuando se trabaja en directo, como ocurre a menudo en  nuestro caso, una de las claves para que el evento, el espectáculo o una animación tengan el éxito esperado es la capacidad de sincronización entre los diferentes participantes  que intervienen en la producción del mismo.

Sabemos por experiencia que en muchos eventos, a pesar de tenerlo todo planeado  se producen cambios y modificaciones sobre la marcha debido a múltiples factores (horarios, nuevos contenidos, supresión de otros, condiciones ambientales, etc.) que pueden alterar la planificación realizada anteriormente. Estos cambios deben ser gestionados en tiempo real, con la máxima celeridad y eficacia, con la máxima fluidez  y, para ello, todas las partes involucradas deben estar bien sincronizadas

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Para nosotros, la sincronización no consiste únicamente en seguir el plan de proyecto o medir la trazabilidad, seguir el guion o la escaleta establecida. Se trata, más bien,  de comunicación, de concentración en lo que se hace, poniendo en ello, no sólo los cinco sentidos, sino también el sentido común y, por supuesto la pasión y el amor por el trabajo bien hecho.  En definitiva, se trata de compromiso.

Una comunicación fluida y empática  entre todas las partes que intervienen en la producción de un evento no solo es necesaria sino imprescindible. Tendemos a caer en el error de que con una o un par de reuniones de coordinación bastan. Y si, pueden ser suficientes  si,  además de ceñirnos a revisar tareas y tiempos  (a repasar la agenda), compartiésemos nuestras experiencias, pues no existe una única manera de hacer las cosas. No siempre es así y por ello perdemos muchas oportunidades de sincronización. Otras veces son las jerarquías, la falsa creencia de que ocupar un cargo o el control nos legitima para tener siempre razón. A veces, nuestra soberbia o “experiencia mal entendida” pone barreras a la mejora o a una aplicación práctica del sentido común: Se acatan órdenes pero no hay sincronicidad.

La sincronización es escucha, colaboración, interés, deseo de aprendizaje…

La sincronización no es poner un reloj en hora, cronometrar,  seguir unas directrices  o cumplir una tarea. La sincronización es escucha, colaboración, interés, deseo de aprendizaje; no consiste sólo en estar atentos a los diferentes momentos que se suceden en un evento. La sincronización es concentración, y cuando nos concentramos somos capaces de llegar al detalle, de captar los matices y descubrir nuevas posibilidades  de mejorar; concentración es poner en foco no solo en lo que hacemos sino en el objetivo que el cliente nos confió: es la manera en la que hacemos buena nuestra propuesta de valor, nuestro compromiso.

Comunicación, concentración y compromiso: herramientas de las que disponemos todos pero no siempre utilizamos o lo hacemos con diferente intensidad. Creo que ese, es el gran reto al que nos enfrentamos todos los que amamos este mundo del directo: que seamos capaces de sincronizarnos, de que todos vayamos en la misma frecuencia más a menudo.

Os dejamos un video que explica perfectamente lo que es la sincronización y que corresponde a un evento que hicimos.

Fernando López