Un Miami

Siempre hemos defendido que el humor es una poderosa herramienta de comunicación y que su aplicación en el mundo empresarial puede aportar muchos beneficios a aquellas empresas que hacen uso de él. Para nosotros, el humor es una cosa muy seria que, como dice Leo Harlem, debería ir por la Seguridad Social.

Muchos clientes nos preguntan si somos capaces de reírnos de nosotros mismos y si la gente es capaz de hacerse bromas entre ellos o al director. La respuesta es siempre afirmativa. El trabajo (y el mundo de los eventos es más duro de lo que la gente piensa) no tiene que estar reñido con echarse unas risas o con divertirse mientras lo realizas; que este “valle de lágrimas” está ya bastante jorobado como para estar de mal humor.

De vez en cuando nos gusta gastarnos bromas entre nosotros. Las elaboramos o improvisamos cuando alguien se pone a tiro y ponerse a tiro es elegir el momento y la situación adecuada.

El humor es una poderosa herramienta de comunicación

Cada empresa tiene su propio diccionario, sus códigos internos que no suelen trascender al exterior. Pues bien, nosotros a estas bromas las llamamos «Miamis» y forman parte del diccionario Divertia – Español que os iremos mostrando poco a poco.

Hace unos años Eduardo Jáuregui, autor junto a Jesús Damián Fernández del libro Alta Diversión: los beneficios del humor en el trabajo, me llamó para que le contase un Miami que habíamos hecho. Hoy os dejamos el resumen de la broma.

La broma empresarial más sofisticada que hemos conocido la coordinó Fernando López, de la agencia de eventos Divertia Smile Company. Nicolás Cubelli, director artístico de su empresa, recibió emails y llamadas de un “cliente”, supuestamente en Estados Unidos, interesado en que prepararan el montaje de un fastuoso evento de la NBA en Miami. Emocionado con el proyecto, se puso a preparar el asunto, hasta que la cosa empezó a tener consecuencias serias y López decidió revelar a Nico que se trataba de una inocentada. Ambos decidieron seguir la broma de cara al resto de la oficina –tanto las personas que habían seguido la broma hasta aquel momento como las que no. Los que no sabían nada alucinaban con el proyecto, con el envidiable “viaje preliminar” que se iba a pegar su compañero en Miami y con las llamadas absurdas que llegaban desde este supuesto cliente (protagonizadas por algunos de los humoristas que habitualmente colaboran con Divertia). Y los que creían que Nico seguía tragándose la broma se preocupaban por la envergadura que estaba tomando el asunto: tiempo perdido de trabajo, artistas de toda Europa involucrados en el evento, gastos de producción (entre otros, supuestamente había comprado ya los billetes para Florida). Estos últimos presionaban a López para que desvelara el engaño, que llegó a durar varias semanas. Finalmente, López y Nico prepararon el golpe final. En una reunión, delante de los socios y de todo el personal de Divertia, revelaron que todo había sido un engaño. Nico se puso furioso, insultó a todo el mundo y anunció que se despedía de la empresa, saliendo de las oficinas con portazos. La escena provocó un absoluto caos entre todo el personal: estupor, lloros, sentimientos de culpabilidad, amargas recriminaciones. Al cabo de un rato, Nico volvió a entrar, aún más iracundo que antes: “Y que sepáis, ¡hijos de…!”. Y se echó a reír a carcajadas.

Como observaréis, un poco malos, un poco cabrones. Ésta fue la agenda. En la foto, Sinacio y Cubelli.