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Buscando el ponente perfecto para tu evento

Reforzar la comunicación, transmitir un conocimiento, relatar una experiencia, explicar un modelo de éxito, inspirar o motivar son algunas de las razones que llevan a las empresas a contar con ponentes externos en sus eventos para conectar con sus públicos objetivos.

El objetivo final, más allá del prestigio y poder de convocatoria que pueda tener un ponente es que el contenido de la conferencia aporte valor a la audiencia y se consiga un buen retorno.

Existen cientos de conferenciantes, temáticas y formatos: podemos contar con aquellos que tienen un perfil académico cuyo conocimiento es consecuencia del estudio, análisis e investigación. Podemos contar con expertos profesionales en una disciplina concreta o empresarios de éxito y también con personas que nos dejan un testimonio de vida, una experiencia enriquecedora que haga reflexionar o sirva de palanca para la motivación o la inspiración; o alguien que reúna varias características. Las opciones son amplias. Lo que sí es muy importante, más allá del objetivo que se persigue y el contenido de la conferencia es que el conferenciante o ponente conecte bien y el mensaje cale en la audiencia.

Algunas de las características que debe reunir un buen ponente son:

Conocimiento y verdad:

El ponente debe tener conocimiento sobre el tema a tratar y resultar creíble, bien porque lo que cuenta es el resultado de un profundo y contrastable conocimiento, bien porque es el fruto de una experiencia personal. Un buen ponente no trata ni pretende ser un superhéroe, no aparenta ser lo que no es destacando por su naturalidad.

Cercanía y empatía

Muchos ponentes ponen una barrera entre ellos y la audiencia. El ponente debe ser consciente de que está transmitiendo conocimiento y experiencia y esto, en sí, es un acto de generosidad. No debe limitarse a impartir o contar, debe conectar con la gente, mostrar cercanía, disponibilidad y saber escuchar poniendo el foco en la audiencia, no en él: en definitiva, empatía.

Flexibilidad, capacidad de adaptación

Si lo anterior es imprescindible, no lo es menos la capacidad de adaptación del ponente al evento y a la audiencia. Para ello es necesario que éste tenga toda la información posible sobre el evento: el objetivo, saber para qué o por qué se le llama, la audiencia que se espera, el tiempo disponible etc. El ponente deberá colaborar estrechamente con el organizador para adaptar (si es necesario) el contenido de la ponencia.

Claridad y sencillez: Debe ser capaz de transmitir y explicar conceptos de una forma sencilla y comprensible para toda la audiencia. En ocasiones el utilizar un lenguaje demasiado técnico puede desconectar a la audiencia. No olvidemos nunca que comunicar es conectar.

 

Puesta en escena y ritmo.

Además de la expresión verbal y no verbal, el ponente debe ser capaz de crear un clima confortable para conseguir que nadie se sienta incómodo. Dominar los movimientos en escena, hacer un buen uso de los recursos materiales y tecnológicos tales como el video, las presentaciones pueden aportar un plus si no se abusa de ellos.

Igualmente, el ritmo y la cadencia de la exposición debe ser la adecuada para evitar que la gente se evada y fije su atención en las tabletas o dispositivos móviles. Como si de un espectáculo o película se tratarse, el ponente debe crear diferentes momentos huyendo de una comunicación plana y sin emoción.

Gestión del tiempo

Es muy habitual que muchos conferenciantes pierdan la noción del tiempo al hablar, bien porque no han planificado, ensayado o medido el contenido y el tiempo del que disponen o porque “se les va el santo al cielo” y amplían o modifican sobre lo previsto, sin saber reaccionar ni sintetizar cuando van apurados, dejando inconclusas muchas ponencias o alargando la suya innecesariamente creando no solo un desajuste horario bastante molesto sino también una sensación de agotamiento y apatía en la audiencia. Un buen ponente planifica, ensaya y trabaja mucho antes de exponer.

Pasión e ilusión

La ilusión, la pasión, el entusiasmo son movilizadores. Se pueden conseguir grandes resultados sin ellos pero con ilusión, pasión y entusiasmo los grandes resultados pueden llegar a ser excepcionales. Estas emociones o sentimientos son contagiosos provocando reacciones positivas en todo lo que está alrededor. Un ponente ilusionado comunicará mejor que uno apático y plano, llegando no solo a la mente sino también al corazón de la audiencia.

Sentido del humor.

Si a todo lo anterior le sumamos un poco de humor, el éxito está asegurado. No se trata de que el ponente sea gracioso o cuente chistes. Consiste simplemente en saber utilizar el humor en pequeñas dosis para comunicar de una forma más amena.

Esperamos que os haya sido útil.

En este enlace podéis conocer mejor a algunos de los conferenciantes con los que habitualmente colaboramos en Divertia Smile Company.