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Los 7 tipos de eventos según los asistentes

Una de las mejores formas de medir el ROI de un evento es saber si el asistente ha tenido una experiencia positiva ligada a los objetivos que se definieron durante el proceso de diseño del evento. Poner al invitado en el centro de todas las decisiones que tomemos es imprescindible. Pero para ello, además de detectar los intereses y necesidades del público invitado hay que saber como se sienten respecto al evento que se quiere planificar, porque, en función de su receptividad al mismo podremos definir, planificar y seleccionar aquellos elementos que contribuyan a minimizar un impacto negativo o a potenciar los aspectos más positivos.

Y es que no todos reaccionamos por igual a la convocatoria de un evento, porque básicamente esto lo determina nuestro interés en el mismo. Cuando se define un evento hay que “ponerse en la piel” de cada uno de los grupos de interés y determinar cómo sienten el evento. Para facilitar esta labor, os proponemos que utilicéis esta clasificación que hemos hecho para relacionar el grado de interés o la motivación del asistente con el evento.

Tipos de eventos

Eventos de libre acceso: en este tipo de eventos, el margen de análisis es incierto debido a que si bien una buena parte del target puede estar definido como puede ser por ejemplo una jornada tecnológica de libre acceso, en otros ignoramos la totalidad del mismo ya que puede llegar a ser muy heterogéneo (una feria o un concierto gratuito en un parque).   

Eventos a los que te obligan a ir: este puede ser el caso de un evento interno de empresa en el que los invitados están obligado a ir sí o sí. El reto en este caso es diseñar contenidos, acciones o formatos que consigan o cambiar la percepción del asistente o minimizar el rechazo. 

Eventos a los que te invitan y no quieres ir: a todos nos han invitado a eventos a los que no queremos ir. La decisión de asistir es nuestra. De hecho, muchas veces se asiste finalmente más por compromiso que por deseo de asistir.  Y muchas veces no es por el contenido del evento en sí, sino porque las personas que van a asistir o interactuar con el invitado no son de su interés. Buscar lugares comunes es imprescindible para cambiar esta situación.

Eventos a los que te invitan y no puedes ir:  en determinadas fechas, existe una sobre saturación de eventos que hace impide a los invitados a asistir al evento porque ya ha confirmado su asistencia a otro. Planificar con tiempo, despertar interés, comunicar efectivamente y adelantarse a la “competencia” es fundamental para que elija nuestro evento y no otro.

Eventos a los que te invitan y quieres ir: cualquier empresa y/o organizador de eventos estará encantado con este perfil, ya que la primera parte, la confirmación de asistencia ya está resuelta y la predisposición por parte del invitado es buena. Es un invitado al que no hay que seducir sino comprometerle y no defraudarle.  Dale siempre un poco más de lo que espera.

Eventos a los que no te invitan y te gustaría ir: son todos aquellos eventos en los que una persona querría estar, pero no está invitado por no ser considerado grupo de interés. Poco se puede hacer aquí, salvo invitarle a “ganarse el derecho o la posibilidad” de estar en futuras ediciones. Un ejemplo: la gala de los Premios Óscar.

Eventos que puedes ir pagando:  si bien en el caso anterior, la persona pagaría por ser invitado, en este caso haciéndolo puede asistir al evento. Es el caso de un concierto de Rock o por ejemplo el World Business Fórum que se celebrará en otoño en Madrid. Este tipo de eventos suelen tener mucho éxito porque los targets están muy bien definidos y los contenidos muy cuidados.  Trabajar los contenidos secundarios o los formatos siempre es una buena opción para agregar valor a nuestras propuestas.

En resumen, si tienes en cuenta cómo se sentirá el invitado hacia tu evento, podrás ofrecerle lo mejor. Podemos ayudarte a organizar el evento perfecto. Contacta con nosotros.